La cúpula pirata está en Madrid. Y Neguri.
Muchos nos hacemos serias preguntas sobre las verdaderas razones y orígenes del drama de los trabajadores del Alakrana. Por empezar la cuestión clave: ¿Quienes son y donde asientan sus sucios traseros saqueadores los causantes de todo esto?
Luego otra preguntita a la altura de la moderna comunicación, y que atañe a esos medios de la patronal, y aledaños reformistas, que dicen informar, o formar, a la pública opinión...: ¿Porqué nadie se preocupa de interpelar a los arrantzales, de Euskal Herria y de Somalia por empezar, para saber que piensan realmente de estos hechos?
Desde Indymedia, sin medios pero con medida ética obrera, intentaremos dar algunas explicaciones elementales, por lo menos aquellas que tales profesionales de corresponsalías locales o interestatales no quieren que los demás sepamos. Hemos estado en un puerto, y hacemos así eco a otro artículo publicado aquí mismo por el colectivo Aurpegi Gunea hace unos días (
http://euskalherria.indymedia.org/eu/2009/10/64199.shtml ) que pedía una respuesta social muy contundente. Una huelga general.
Primero.
Los piratas de los que hablan no existen. El personal proletario somalí que participa en el acorralamiento a barcos industriales transnacionales que están esquilmando en esta época las riquezas marinas de sus costas, está compuesto en su mayoría por pescadores de bajura que ven como se está arrasando su único recurso vital, y de forma bestial.
Si alguien quisiera buscar algún parangón, podría encontrarlo, por ejemplo, en la situación de la bajura cantábrica cuando empezó la rapiña de nuestros recursos por parte de grandes barcos coreanos, por ejemplo, no hace muchas décadas. Que luego fueron sustituidos por europeos, franceses en primera línea, con sus técnicas de pesca masiva y destructora. ¿ Entonces cuantos mariñelak soñaron con una respuesta contundente, y hasta armada, a la altura de esa agresión ecológica, económica y social?
¿Acaso la violencia de los oprimidos y explotados es condenable, compañeras y compañeros?
Naturalmente, también la industria de rapiña marítima gala utilizó trabajadores de nuestras costas, de Iparralde en su caso, bajo la tradicional situación de chantaje económico, al estilo del que todos conocemos desde siempre: deslocalizaciones, presiones comerciales, trapicheos y chantajes patronales, reglamentaciones y presiones oficiales, inversiones para grandes empresas, desidias sindicales, manipulaciones mediáticas, y un largo etc. que es el pan obrero de todos los días, de ayer y de hoy. Con o sin crisis.
Segundo.
La formación de esas empresas piratas muy agresivas, esa sí, no es ningún fruto de la casualidad, sino de una organización, coberturas, financiaciones, asesoramientos, etc. de clara imprenta transnacional. Desde lobbies de seguros y consulting, hasta corporaciones navieras, de tráficos internacionales, algunas de ellas de claro carácter geopolítico ligado al mercado de hidrocarburos y otras materias primas, para llegar hasta las mafias parapoliciales de seguridad, y otros servicios especiales como el tráfico de armas, que son los conocidos ingredientes que se necesitan para el montaje de redes de asalto que luego, según las características de sus víctimas directas e inmediatas, puede levantar algún escándalo mediático local, como en este caso que nos atañe ahora directamente. Reacciones que más bien parecen propiciar nuevas reestructuraciones de una, digamos, actividad que se retroalimenta justamente sobre la base de estos factores. En pocas palabras: un negocio más, muy rentable, entre los miles que muchas mafias capitalistas de la misma calaña organizan en África y en todas partes para enriquecerse: expolio de minerales con sus indispensables guerras, desplazamientos y carnicerías; estupefacientes con su útil bandidaje masivo y militarización; esquilmación forestal y lógica violencia sobre poblaciones; industrialización agrícola con paralelas hambrunas permanentes; industrialización forzosa con propagación masiva de miserias de todo tipo; turismo metropolitano y corrupción; etc. Todo lo que las leyes de la globalización puedan permitir sobre pueblos minorizados o marginados, sin posibilidad de defensa, a la violencia explotadora de intereses privados de exiguas minorías, casi siempre de los países llamados civilizados. Señores que llevan corbata y se pasean por las Bolsas. Y financian partidos y prensa, no hay que olvidarlo, que es importante también. Indymedia no seguro.
Tercero.
La ciudad de Bermio, con sus más de 2500 arrantzales, tiene actualmente la primacía mundial de concentración pesquera de alcance internacional. Para hacer una comparación, en un puerto como Hondarribia fondea una flota que ya emplea a unos 400 pescadores. Es decir que, desde un punto de vista objetivo, la flota bermeana es a nivel mundial la más importante e implicada en las modernas prácticas de esquilmación industrial internacional de los recursos marinos. Una flota llamada, no sabemos muy bien si de forma irónica: vasca, compañeros patriotas. Por lo tanto, no es ninguna casualidad que se estén enfrentando dos sectores mundiales de trabajadores con algunas características prácticamente opuestas: unos, armados por un gran capital, con recursos tecnológicos muy avanzados, en gran parte supervivientes de otras épocas de agresiones a sus respectivos recursos marinos; los otros: sin medios e indefensos, pero con todavía importantes riquezas pesqueras reproducibles. El típico cuadro obrero de la globalización, señores sindicalistas. Que irá acelerando sus efectos colaterales sociales aquí también, aunque bajo otras formas.
Mientras que, algunos parecen olvidarlo, tienen en común algunas otras cosas fundamentales, además de la humanidad: somos una misma clase social. La clase de los desposeídos por el capitalismo mundial, de una forma o de otra. Esta es la realidad que quieren que olvidemos, muchos, demasiados demócratas de toda la vida por desgracia.
Y otra también, en este caso: muchos de ellos son obreros trabajadores de dos regiones oprimidas y minorizadas, cada una según sus respectivos parámetros históricos. Aquí Spain & France, allá otros bandidos institucionales.
Cuarto.
Los verdaderos piratas responsables directos.
¿Quienes, concretamente, han decidido enfrentar a estos dos sectores obreros de nivel internacional, pasando por encima del respeto de una mínima ética social? ¿Quienes se están realmente aprovechando a saco de esta nueva fase de depredación indiscriminada de recursos, con consecuencias seguramente irreversibles para muchas especies marinas? ¿Quienes han sacado unos beneficios enormes de las anteriores políticas pesqueras estatales e internacionales, pudiendo acumular así masas de capitales que les permiten disponer ahora, en algunos casos, de unas flotas de hasta más de 20 navíos industriales de grandes dimensiones, con todas sus infraestructuras?
Desde luego, en Bermio nadie les ve.
Viven en Madrid, por supuesto. Al calor de sus hermanos de sangre, nunca mejor dicho. Y no precisamente la del pescado.
A lo mejor algún que otro se pasea por Neguri, amparando su criminalidad social, ecológica y también cultural (no hay que descuidar tampoco este aspecto) detrás de la hipocresía moral de esa, justamente, pública opinión que sus medios, o los de sus amiguetes, bien saben construir.
Para eso nos cantan ahora todos en coro de mayorías ciudadanas. Hasta algunas personas que se dicen de izquierda, para evitar ellos también de poner los dedos en las llagas putrefactas de esta sociedad mercantil. Una sociedad que participa de la explotación multinacional, sentimos decirlo. Que se está encaminando hacia las peores cuestas abajo del llamado bienestar metropolitano. Hablamos de heridas reales, muy concretas, con nombres y apellidos de una clase social, los capitalistas vascos y vasco-españoles, de los que las familias de los trabajadores de la mar, de Somalia, de Euskal Herria, Galiza o Senegal desde siempre tienen que sufrir la codicia: explotación, violencia, humillación y alienación contra una cultura natural de extracción pesquera, respetuosa con la naturaleza y el futuro de todos.
En otros países ya se empieza a hablar de decrecimiento necesario; aquí nos exaltamos a base de absurdos coches, ligas y superconciertos guay, modas y modelos, despilfarros de todo tipo y un sinfín de embrutecimientos individualistas.
Quinto.
¿Una huelga general como propone AG?
¿Y quienes, en Euskal Herria, tienen la fuerza o la capacidad para organizar una huelga frente a este tipo de ataque anti-obrero internacional? ¿Y en lo ecológico, tenemos plataformas sociales con capacidad para comprender la relación cada vez más estricta y combinada, entre naturaleza y lucha obrera, acaso? ¿Y las organizaciones sindicales obreras internacionales donde están? ¿Pero, existen, al margen de las asociaciones oficiales de ciertas categorías de obreros, integrados en la Fortaleza Europa como trabajadores y electores fieles?
Hay que reconocer que el sindicato sociolaboral nacional, LAB, ha percibido el alcance obrero del desafío, llamando a una movilización con los arrantzales.
Pero, en general, también hay que admitir, por desgracia, que ahora estamos de frente a situaciones en las que ya desde hace algún tiempo no existen las indispensables herramientas de análisis social, teórica y práctica también, necesarias para estrujar en el fondo de estas cuestiones. Se confunde así hasta niveles de clase, mezclando pequeños empresarios de tipo artesanal, de bajura pesquera por ejemplo, con piratas transnacionales capitalistas; o enteros sectores económicos (y sociales) tan distintos como la flota de bajura y la de altura; clase obrera mundial, internacional, como la que está ahora a la orden del día, con algunos de sus sectores empleados que quieren enfrentar ; términos sociológicos burgueses como ciudadanía, o mayorías ciudadanas, que existen sólo en los cerebros y mass media del poder, con los conceptos materialistas de clase; luchas radicales, y hasta insurgentes, con terrorismo o pirateo; y así siguiendo en este dramático camino.
Hablamos de un país que se está deslizando lentamente en esa porción de humanidad que vive, o crece como nos dicen, sobre la masacre humana y ecológica de una parte creciente del planeta. Del que Somalia, o los pueblos y naciones de esa región africana, sólo son un ejemplo. La Somalia Piarata que ahora nuestros medias oficiales nos quieren servir en la mesa con el postre.
Una temporadita, hasta que los negociantes de vida suelten la pasta, y los jueces chapuceros (y torturadores, no se olvida) arreglen su montaje. Pero sin entrar en el meollo de la cuestión, por supuesto.
Y luego se lamentan que Internet les está quitando el pan......